En el silencio de Finlandia

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Creo que no muchos de nosotros somos los que albergamos alguna esperanza o sentido de responsabilidad.
Incluso, y a pesar de nuestro desconocimiento general sobre el mundo exterior, y más si cabe sobre la periferia al norte de Europa, en la que yo me encuentro escribiendo estas líneas, siempre se nos escapa una sonrisa de admiración o un suspiro anhelante cuando alguien nombra este especial pedacito de hielo. Por ello creo que vale la pena contribuir un poquito, a que todos aquellos a los que el cada vez peor frío de España les asusta muchísimo, más que las tormentas de nieve.

Pero eso sí, no voy a engañaros a ninguno, aunque tal vez a estas alturas de la tragicomedia europea ya no hace falta, ser inmigrante no es fácil, europeo tampoco, y si hablamos de no europeo o refugiado ya creo que será mejor dejarlo… Pero sin importar color, sexo, credo o lugar de procedencia todos y cada uno de nosotros tenemos algo en común.

Foto: CC, Timo Newton-Syms

Hemos salido huyendo, hemos emprendido un camino que nos lleve a otro lugar donde encontrar lo que hemos perdido. O que nunca tuvimos en el lugar del que salimos. Hemos partido nuestra vida en dos partes, guardando una llena de recuerdos, amigos, familia, ilusiones, esperanzas y sueños a la espera de ser reconstruidos en nuestra mente.
La otra, es incierta, no esta escrita, ni interpretada por nadie, es cambiante.

Hace casi 6 meses que llegue aquí tras estar desempleada y perdida sin saber qué hacer con mi vida. Llegué a Finlandia con todo el dinero que pude reunir. Sin trabajo, ni estudios suficientes para sobrevivir por mí misma y también para quedarme después de vivir y trabajar en Escocia. Tengo 21 años.
Echo mucho de menos a mis amigos, a toda la gente a la que amo y que tengo lejos. Echo de menos la playa, el mar, el sol, los bares hasta los amaneceres de borracho con mis amigos, el horno de los borrachos, el calimotxo, los abrazos, las sonrisas y los besos sin sentido ni previo aviso, los conciertos de heavy metal baratos, las risas, la terracita y la cervecita. Echo mucho de menos a mi perrete, a mis compañeros de lucha, de vida y de asambleas para cambiarlo todo. Echo de menos esos corazones fuertes y sinceros llenos de ilusión por transformar nuestro país, por conquistar la democracia y hacer de nuestro pedacito de tierra un lugar mejor.

Pero todos los que hemos salido… tenemos nuestro nuevo hogar. Ya no podemos lamentarnos mirando atrás. Yo quiero estudiar. Quiero cumplir mis proyectos profesionales, quiero dedicarme a los que de verdad me gusta, quiero disfrutar de todas las personas nuevas que he conocido. Quiero disfrutar de todos y cada uno de los momentos inolvidables de los años que viva aquí. Quiero ser feliz y cumplir todas y cada una de las expectativas vitales que tenía y tengo cuando vine por primera vez de vacaciones a los 19 años y me enamoré de sus bosques y lagos, sus animales, sus gentes, mis amigos, su música…

Yo tengo la suerte de poder decir que estoy enamorada del lugar que escogí para llamar hogar.

Foto: CC, Timo Newton-Syms

Por ello, y aunque tú y yo sabemos que vas a salir, y que lo que cuando éramos pequeñitos era una opción hoy es una necesidad, te dejo este consejo:
Enamórate del país al que te marches, prepárate, estúdialo, conócelo, entiéndelo y quiérelo como si hubieras nacido en él.

Porque aunque no te quedes para siempre, aunque solo sea por un tiempo, te será más fácil y España dolerá menos.

Redescúbrete con el carácter de sus gentes, con sus comidas, sus colores, su cultura, sus libros y la historia que tengamos juntos y separados.

Y cuando estés solo y las llamadas de Skype a mamá ya no sean suficientes, como yo que por navidad no puedas volver a casa por trabajo, si lo tienes.

Respira, llora y no te rindas.

Somos millones y seguimos adelante, aunque como sociedad hayamos fracasado, aunque nada cambie, aunque parece que nos hemos quedado solos, olvidados, desterrados en silencio, hay esperanza.

Vive, lucha y NO TE RINDAS.

Nosotros, desde el frío de nuestro lugar de exilio y desde el silencio estamos aquí, esperándote.

Desde el silencio de Finlandia con amor, para todas las exiliadas y exiliados de España, Siria, Palestina, África y todo el mundo.

Catalina.

Rincón Migrante
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4 Comments

  1. Alba 15/01/2017 at 13:26

    Me ha encantado este texto, es precioso. Me he sentido totalmente identificada con lo que explica Catalina y estoy totalmente de acuerdo con lo que dice. Enamorarse del país en el que estás ahora, aunque sea por poco tiempo, es lo mejor que puedes hacer en esta situación. ¿Catalina tiene blog o redes sociales con las que me pueda poner en contacto con ella?
    Gracias
    Feliz año

  2. Fefi 15/01/2017 at 1:24

    Hermoso. Coincido totalmente. Fuerza y disfruta!!

  3. El Peña_Roma 14/01/2017 at 14:37

    Gracias, Catalina.
    Espero que tengas suerte, porque aunque solo sea por este bonito gesto, te la mereces.

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